...a través de Bertha Dudde - 24.04.1960
BD 7585 Verdaderos representantes de Dios en la Tierra …

Los “representantes vivos de Dios” deben estar llenos de Mi Espíritu; de lo contrario, no podrían servirme adecuadamente. Porque, si han de ser Mis verdaderos representantes, deben hablar en Mi nombre, y por lo tanto, deben hablar como Mi Espíritu lo proclama a ellos. Deben permitir que Yo Mismo hablo a través de ellos y dirigiéndose así directamente a los seres humanos. Deben cumplir las condiciones que permiten que el Espíritu obre en ellos: deben vivir en el amor y creer verdaderamente que Yo Me revelo a quienes se preparan, y deben buscar constantemente la conexión íntima Conmigo para poder percibirme en su interior.

Mis verdaderos representantes en la Tierra hablan impulsados por Mi Espíritu, pues en cuanto se conectan profundamente Conmigo, Mi voluntad se convierte en la suya y no pueden de otra manera que expresar a los seres humanos de lo que Yo quiero decir a ellos. Mis verdaderos representantes deben estar llenos de Mi Espíritu … entonces también podrán transmitir a quienes los escuchan aquello que les llega al corazón, porque entonces Yo Mismo Me dirigiré a ellos y Mi Palabra penetrará verdaderamente al corazón cuando el ser humano se anhela la “Palabra de Dios”.

Por lo tanto, Mi palabra puede oírse en todas partes, siempre que el predicador se conecte anteriormente de forma tan íntimo Conmigo que Yo Mismo puedo hablar a través de él. Y tal conexión íntima también requiere amor; de lo contrario el predicador carece del deseo de establecer un vínculo Conmigo, sino que habla a sus oyentes desde su propio intelecto, y estas palabras no encuentran resonancia en sus corazones … a menos que el anhelo por Mi Palabra sea tan fuerte en un ser humano que Yo Mismo quiero dirigirme a él, para que entonces también pueda sacar la fuerza de la Palabra de Dios.

Sin embargo, los seres humanos han perdido el conocimiento acerca de la obra del Espíritu e incluso quienes proclaman la palabra divina carecen de este entendimiento. Les resulta increíble que Yo Mismo hable a los seres humanos, que simplemente Me utilice una herramienta apropiada para dirigirme a ellos directamente. No creen que Dios se revele siempre de todas las maneras, que Se dirija directamente a un ser humano que cumple con las condiciones que Yo establezco a una recepción de palabra directa …

Y como ellos mismos tampoco lo creen, tampoco se preparan para ser una herramienta de Mi Espíritu … Y entonces tampoco son aptos para actuar como Mis “representantes” en la Tierra, pues un verdadero representante debe servir como Mi portavoz; debe permitir que Yo Mismo hable a través de él, para que los seres humanos puedan recibir verdaderamente la “Palabra de Dios”, pues los proclamadores debe hablar en Mi lugar; no deben presentar su propio trabajo intelectual a los seres humanos, sino solo escuchar siempre lo que Yo Mismo les digo … deben permitir que Mi Espíritu obre en ellos …

Pero donde falta la fe en Mi obra del Espíritu, nadie puede pretender ser “Mi representante en la Tierra”, pues solo Mi obra del Espíritu en su interior le convierte al respecto. Y este cargo jamás podrá ser transferido de un ser humano a otro, nadie podrá sentirse llamado a elevar a un semejante a la posición de un “representante de Dios” en la Tierra, pues este cargo Me pertenece solo a Mí. Yo elijo a Mis siervos; Yo envió a Mis discípulos al mundo; me comunico a través de aquellos que se han preparado para un recipiente de Mi Espíritu …

Yo elijo a los representantes adecuados en la Tierra, pues yo sé quién es adecuado para tal cargo. Sé quién Me sirve de portavoz, quien se somete plenamente a Mi voluntad, quién se une tan íntimamente a Mí que puedo hablar a través de él. Y los seres humanos reconocerán por sí mismos si se sienten abordados por un sermón, pues el representante adecuado también encontrará las palabras adecuadas que toquen sus corazones. Pero son pocos, y aun así no puedo apartarme de Mi condición de que la obra del espíritu es necesaria para que se realice un verdadero trabajo de la viña.

Quien desea actuar para Mí y en Mi lugar debe tener el espíritu despierto; de lo contrario, no podrá transmitir a sus semejantes la verdad que emana de Mí. Sin la verdad, el camino hacia Mí está bloqueado, pues nadie puede alcanzarme mediante el error. La verdad, en cambio, os es transmitida a través del Espíritu de Mí, por lo que solo aquel puede ser un representante verdadero de Mí, en el cual Mi Espíritu puede obrar …

Amén